Haz tu Para Qué mas grande que tu pero

Alguien me dijo una vez: Si no sabes cuál es tu propósito en la vida pues entonces tu propósito debería ser ese: “Encontrar tu Propósito”.

Comencé a investigar sobre qué significaba esa palabra y me di cuenta que no tenía nada que ver ni con las metas, ni con los sueños, ni con los objetivos y mucho menos, con el dinero y con lo que éste es capaz de comprar.

Tener un propósito se podría traducir en aquello que rige dentro de mí y que aunque me muera, continuará. Es la misión que tiene cada ser humano al venir a la tierra y dicha misión, indiscutiblemente tiene que ver con ayudar a los demás.

Así que me embarqué en un retiro espiritual de un fin de semana. Y no fue cualquier retiro. Era uno que estaba orientado a ayudar a las personas a encontrar su “para qué” y de paso, me permitiría conocer al Dada Japamantra y una filosofía milenaria que admiro: El Tantra (expansión mental que te libera de las ataduras)

¡No lo podía creer!. Yo en un retiro espiritual cuando siempre había apartado la religión y el crecimiento personal de mi vida. Sin embargo, lo único que pensaba era que en aquel lugar podía pasar de todo o no pasar nada. Todo dependía de mí.

Al parecer, fui a reencontrarme con mi esencia y a darme cuenta que yo estaba buscando afuera lo que aún no había encontrado adentro.  Y fue así, como comenzó mi viaje por la meditación, la espiritualidad y el autoconocimiento.

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Todo en la vida debe comenzar con un para qué

Poco a poco fui descubriendo que, misión, propósito de vida y para qué significan lo mismo, y que ser extraordinario no se consigue con acumular cosas y dinero por que sí, sino cuando desarrollas aquello para lo que viniste a este mundo y cuando comienzas a beneficiar a decenas, a cientos, a miles, a millones de personas.

Vishen Lakhiani, el fundador de MindValley dijo una vez: «Las personas más extraordinarias del mundo de hoy no tienen una carrera. Tienen una misión».

Cuando escuché esa frase entendí que propósitos normales tiene la mayoría y que yo no quería ser como la mayoría. Era mi momento de ser extraordinaria y desarrollar aquello para lo que vine a este mundo.

Es por ello que mi misión no es trabajar para una gran empresa, con un gran presupuesto, en un presuntuoso edificio y en una gran ciudad

Tampoco es competir por el mejor puesto dentro de una organización, ni competir por ser la mejor de la clase o llevarme el premio a la personalidad más importante del año.

Mi misión ni siquiera es ganar montañas de dinero ni ser alguien reconocido o famoso.

Mi misión no es tener un programa de televisión, ni tener una página propia de fans en Facebook y menos aún, tener esos fans. Mi misión no es gustar a los demás, no es complacer a los críticos, ni trabajar por el aplauso.

Mi misión no es tener una carrera o un doctorado. Tampoco es casarme con alguien que me aguante, ni tener un carro lujoso o comprar una gran casa.

Mi misión no es escribir un libro, ni crear la agencia publicitaria más exitosa de todos los tiempos.

Mi misión en cambio, podría ser crear algo que impacte positivamente en las personas, llamémosle “cambio” y que ésto, perdure en las próximas generaciones. Mi misión tiene que ver más con el deseo de ayudar que con el éxito.

No se concentre en el resultado, concéntrese en el propósito, que ése lo llevará al resultado Clic para tuitear

Antes de comenzar debería preguntarme: ¿A cuántos seres humanos le estoy satisfaciendo alguna necesidad, a cuántos le resuelvo un problema, a cuántos les permito vivir una vida mejor?

Juan Diego Gomez, escritor del libro «hábitos de rico» menciona que «si usted sólo se concentra en un beneficio personal sin pensar en los demás, sin servir, sin ayudar; eso no es un para qué. Un para qué no es ser rico, ni tener libertad financiera, ni disponer de tiempo libre, ni viajar por el mundo. Eso es sólo la consecuencia lógica de desarrollarlo, de tener hábitos de prosperidad, una mentalidad enfocada en crecer como persona y una capacidad de monetizar los talentos».

El logro de mi vida entonces, no es conseguir dinero para acumular más y más cada día. El dinero no es la meta final. El propósito profundo y trascendente de la existencia de cada ser humano es servir e impactar vidas, siendo el dinero un medio para lograrlo en algunos casos, y en otros, la feliz consecuencia de desarrollar ese propósito.

Yo sigo en busca de mi propósito.Y ahora te pregunto: ¿Cuál es tu propósito de vida?

¡Si vas a influir en alguien, cambia su vida a mejor,
de lo contrario, ni te molestes!

El propósito no está en lo que se quita. Está en lo que se da. Clic para tuitear

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